Los idiomas y, en concreto el inglés, han sido la letanía del final del siglo pasado: sin idiomas “no eres nadie”. Nos ayudan a conseguir trabajo, moldean nuestro cerebro que gracias a ellos comprende que hay otras maneras de ver el mundo y son una herramienta clave para movernos por un mundo cada vez más global. Hoy tenemos unas posibilidades sin precedentes de comunicarnos con gente que habla un idioma distinto al nuestro.

¿Y hoy? Las ciencias informáticas son el nuevo lenguaje global del mundo y los lenguajes de programación los nuevos idiomas de la tecnología. Casi todo en nuestra vida diaria funciona gracias a software o a hardware. Conocer programación nos ayuda a entender el mundo en el que nos movemos y vivimos, que en gran medida está conformado por estos lenguajes de programación.

No es extraño que padres y colegios se planteen la conveniencia de enseñar a los niños a programar desde el colegio y es que programar nos ayuda a desarrollar habilidades como el pensamiento lógico, la solución de problemas o la creatividad que son útiles en muchos aspectos en nuestra vida. La programación tiene otra cosa en común con los idiomas, es más fácil aprenderlo cuando eres pequeño de una manera lúdica que enfrentarte a ellos de adultos cuando la necesidad apremia.

Además, y no es algo menor,  la programación es clave para desempeñarnos con éxito en el mercado laboral. Los perfiles más demandados en la actualidad y las expectativas para la próxima década están vinculados con la tecnología informática y con la posibilidad de programar. La gran mayoría de los sectores están siendo tecnificados, por lo que aquellos profesionales que sepan hablar este lenguaje de la tecnología tendrán una ventaja sobre los que no, al igual que pasa con el inglés.

Por trabajo, por necesidad, por gusto o para entender mejor nuestro mundo, ¡aprender a programar es un gran proyecto!

 

 

 

 

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